Desayunar sueños era de las cosas que Julia y Alejandro más disfrutaban del día. Ella con té y él café, recapitulaban la noche y amenizaban el desayuno contándole al otro lo que habían soñado. Ese día hubo un cigarro, el de Alejandro. Hacía mucho que no soñaba con el mar, mucho menos en blanco y negro. Una luna se alzaba sobre el horizonte, enorme. Y aún así, no había olas. Sentía el viento, en silencio. Un muelle. Era aquél donde veía el amanecer a fin de año, pero vacío. Completamente solo. Algo revoloteó encima del agua… Cuado Julia le preguntó sobre su noche, el le dijo que no había soñado nada. Ella lo imitó.
Alejandro trabajaba para una firma de abogados. Julia en cambio, diseñaba jardines. Él usaba un reloj de oro que había sido de su abuelo y a ella no le importaba el tiempo. Julia dormía del lado derecho de la cama. Sobre su buró esperaban sus lentes, delgados como ella y con la armazón roja, como su pelo. Se levantaron de la mesa. Alejandro se encaminó hacia el baño para cepillarse los dientes y echar un último vistazo al nudo de su corbata. Pelo castaño, ojos también. Se dijeron adiós.
La guerra del narcotráfico se había llevado todo al carajo. En la oficina, la tensión se acumulaba más rápido que en las calles. Llamadas a gritos amenazaban las vidas de los abogados o sus familiares si no dejaban el asunto por la paz. Alejandro la recibió el día que compró la pistola. Aunque no pudiese creerlo de sí mismo, había comprado un arma. La guardaba en la guantera. Una pistola pesaba más de lo que hubiese imaginado. No se sentía seguro. El arma era un recordatorio de que estaba en peligro. El caos del miedo, el terrorismo. Julia no sabía nada.
Meses atras, Julia había visitado una tarotista. Jamás contó a Alejandro las lecturas que la vieja había hecho para ella. Eran su velo, decía. Llegó a las doce. La señora la esperaba, abrió la puerta sin haber llamado. No era un día normal, el sueño se lo había dicho. Alguien segaba los campos de maíz, de noche. Llovía. La observaba. Se acercó a entregarle un saco. Fuera, había luciérnagas volando. Una sonrisa, como la de la vieja mientras escuchaba el sueño. Sólo una carta. La muerte salió del mazo.
La pelirroja salió de la casa y caminó hacia el mar. No parecía un partido de ajedrez a jugar. La muerte no estaba en la playa esperando ser derrotada. Había hablado, y ella sabía que sólo habla cuando es necesario. El celular sonó. Lloró a gritos. Era inútil. Julia se dio la vuelta. La vieja había prometido esperarla.
Les había bastado un semáforo en rojo para subirse al auto del abogado. Eran cuatro, con trajes color claro. Alejandro podía sentir la sangre tibia escurriendo tras las orejas. El arma no había servido, estaba guardada. El que manejaba le dijo que matarían a Julia. Estaba vencido, amarrado. Aún así, amenazaban. Estacionaron frente al mar.
Julia lloró ante la vieja. Creía. Nunca había visto un libro como el que estaba frente a ella. El mar era su aliado. Las instrucciones eran simples. Las lagrimas pararon sólo para prestar atención. La vieja le entregó todo: la manta blanca, la daga, la vasija. El sol se ocultaba.
Un celular. Alguien gritó justo antes de los disparos en la oreja de Alejandro. Era Julia, estaba seguro. Eso parecía. Ellos se reían de sus gritos. Lo imitaban. No había nada más. Había muerto. Y él con ella. Se fueron.
Cortas las manos y frotas la sangre en el pecho. Respira el humo. Espera. Era su única oportunidad para despedirse de Alejandro. Juraron asesinarlo. Hechizo para despedir un fantasma.
Estaba solo en el auto, se habían ido. Caminó hacia la arena. Una visión borrosa de su esposa en la playa. Alucinaba. Tenía sangre en el pecho. Humeaba.
Ella lo vio entre el humo. Malherido. Sangrando. Caminaba en la arena. Se tambaleaba.
Se hizo de noche. El regresó por el arma y ella se metió al agua.

Manito, esta semana le dedicaré tiempo a este proyecto
Vas a ver que va a resultar algo muy, muy chingo.
Saludos desde el querido Puerto Jarocho!
Cuidate mucho!
Un abrazo!
me gustó leerlo, pero fue como si viera una presentacion de imagenes en diapositivas de algo que junto puede hacer una historia (dicho en otras palabras las imagenes mentales que produjo la lectura me encantaron pero no entendi bien xD) thumbs up