Al campesino cargando su cesto hacia el mercado,
a la chica que canta lo que suena en la radio del auto,
al abuelo sentado en el sillón del zaguán,
a la puta de la esquina, con un tacón roto antes de llegar al trabajo,
al santero que camina fumando tabaco, rezando,
la muerta paseando en una carroza por la calle de atrás,
al joven con el ramo de rosas,
a la joven que lo espera sobre una silla frente al lago,
a la indigente, con sus perros sobre el carrito de compras imposibles,
al payaso de la esquina que cobra por risas,
a la ceiba del camellón, llorando por el obrero que la corta a cambio de un salario de mierda,
a la niña que juega a ser gato,
y su hermanito lisiado, que no puede volar,
a la madre de ambos, joven adicta pidiendo limosna,
al trasvesti que no puede disimular cruzando la calle,
a la maestra de ciencias, apurada por sacar una sombrilla,
a la tormenta que viene, y la que está…
A todos se los llevó el carajo por que cuando iniciaron los tiros el campesino tiró el cesto y la chica siguió cantando. El abuelo estaba dormido y la puta se había decidido por bailar descalza. “Por algo pasa todo” dijo el brujo. La muerta ya no se inmutó. El joven corrió al lado contrario de su amada, y ella lo esperó sentada. Los perros de la indigente aullaron y el payaso se tomó un descanso. La ceiba azotó con la sonrisa del obrero. La niña se escondió tras su madre, y recibió un codazo pues ya cargaba a su hermano… La maestra de ciencias quedó empapada por criticar al trasvesti y un trueno ocultó el último disparo. Nadie hizo nada. De cierta manera, todos paseaban por la calle de atrás.
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Como siempre, un pasaje inspirador, me dejaste sin palabras amor.
Te amo <3
Pasaje inspirador?… De un paisaje desolador. Nuestro país se llena de muertos que caminan…
La maestra de ciencias no critica a los trasvesti