Mi nombre es Edgar González Castán. Jarocho de corazón, un mexicano amante de su tierra que ha encontrado pasión en conocer el mundo e intentar preservar recuerdos. En lo poco que he recorrido de este mundo, he aprendido que el sabor de un pueblo lo tiene la gente con los ojos brillosos, que las mejores historias vienen de quien tiene los pies cansados y el mejor consejo viene de los abuelos que guardan un montón de secretos en las líneas de sus manos.

Me uno a una pequeña caravana ciclista, donde cada uno de nosotros, con un impulso y ritmos distintos, tenemos la misma convicción, recorrer América Latina partiendo desde la ciudad de Veracruz en México hasta La Patagonia en Argentina, siguiendo una corazonada y el deseo de cumplir un sueño, de conocer el mundo y de esparcir palabras de esperanza, unión y armonía.

Hasta hace un par de años, una cámara fotográfica no tenía mayor significado para mí que un objeto que captaba imágenes. Fin. Ahora es una extensión de mi cuerpo. Es un instrumento que me permite comunicar cosas que hoy en día corren el riesgo inminente de perderse: apreciar un rostro lleno de experiencias y la calma que transmite con su mirada, o una acción efímera, que si no es captada en el momento, si no es aprendida por las nuevas generaciones podría perderse en el limbo de las tradiciones olvidadas.

Mi proyecto no es sólo completar uno de los grandes sueños de mi vida. He decidido ocupar esta oportunidad para preservar anécdotas, consejos, cantos, cuentos y tradiciones, para recolectar sueños de unión de razas y ofrecer una prueba más de que todos somos uno mismo y de que en tiempos como ahora, una gota más de esperanza jamás sobra. Tiempos donde necesitamos inundarnos de recordatorios para llevar una vida en armonía, que haga que nuestros ojos brillen y que podamos contar nuestras historias, seguir nuestros consejos y cantar nuestros propios cantos. He llamado a este proyecto:

“Latitudes y Latidos”

El viaje donde…

  • Mis pies impulsaran la bicicleta con la que recorreré toda América Latina, partiendo de mi ciudad natal, Veracruz, hasta La Patagonia en Argentina.
  • Mis manos manejaran la cámara fotográfica con la que pienso retratar rostros, manos y pies de aquellas personas que sean un ejemplo de armonía. Personas dignas, con principios y llenos de memorias y consejos. Maestros y guías que iluminen este viaje.
  • Mi corazón experimentará todas las enseñanzas que reciba en el camino y resguardará historias, cuentos y cantos para compartir con mi pueblo.

Todo esto se publicará vía internet en un blog, y espero organizar una exposición y la edición de un libro de crónica fotográfica cuando vuelva a casa. ¿Por qué?

  1. Creo que no podemos rendirnos ante el trabajo de hacer que los pueblos se unan cada vez más.
  2. Creo que cada mirada, huella o línea puede despertar algo en quien lo ve; que las fotografías pueden enseñar lo que yo aprenderé en este viaje.
  3. Si al ver el trabajo final, una compilación de rostros, manos y pies, una sola persona aprende una sola cosa, entonces el granito de arena estará ahí.
  4. El mensaje de nuestros abuelos será esparcido para que nuestros niños nunca dejen de cantar.

El camino junto a las chicas de “I Believe That Dreams Can Come True”

Cierto día, Tay y Val me preguntaron: “Tú puedes hacer este viaje por cuenta, ¿por qué entonces, lo haces con nosotras?” La verdad es que no lo sé. Por que “lo siento” sería la mejor respuesta. Por que siento que este es el momento, y por que sólo hay una cosa más fuerte que una persona libre que se avienta a cumplir sus sueños: una cadena de personas que mientras lo hacen, incitan a otros a cumplir el propio.

Compartir es bueno. Cuando un grupo de personas comparte un sueño, el nexo entre ellas es fortísimo, y cumplir esos sueños se convierte en una misión donde el intercambio de experiencias y consejos irá entretejiendo el camino a seguir. Cada uno de nosotros dotará esta travesía de su individualidad, una experiencia inclusiva donde probaremos que: todos somos iguales.

Acerca de mí:

Soy un mexicano que ama su tierra. Un fotógrafo danzante que emprende este viaje lejos de casa por que cree que lo transformará. Por que puedo ser congruente al impulsar a alguien a que siga su corazón. Y por que los grandes cambios empiezan por uno mismo para después poder esparcirlos a todo nuestro alrededor. Me voy de casa y de mi lugar de danza, creo que es hora de probar que la danza más importante es la de la vida.